Superficie: 1,225.77 Km2
Población: 518,522 habitantes
Cabecera: Sonsonate (76,200 habitantes en el municipio)
Densidad Demográfica: 423 hab. Km2
Municipios (16): Sonsonate, Acajutla, Armenia, Caluco, Cuisnahuat, Izalco, Juayúa, Nahuilzalco, Nahulingo, Salcoatitán, San Antonio del Monte, San Julián, Santa Catarina Masahuat, Santa Isabel Ishuatán, Santo Domingo de Guzmán, Sonzacate.
Sonsonate es una deformación de Centzunat, que es un toponímico pipil que significa: Río Grande y literalmente quiere decir “Cuatrocientas aguas”. Conocido popularmente como la “ciudad de los cocos” está situado a 65 Km. de San Salvador y a una altura de 225 mts sobre el nivel del mar. Sonsonate fue fundada en 1552, y en 1824 obtuvo el título de ciudad y de Cabecera Departamental.
Los principales recursos económicos proceden del sector agropecuario. La cría de ganado vacuno, porcino y equino, así como la apicultura están igualmente extendidas. En menor escala, también se encuentran la pesca fluvial, de carácter local y de subsistencia, y la pesca comercial en aguas del pacífico. Además, se cultivan granos básicos de subsistencia como el café, la caña de azúcar, coco, frutas, bálsamo, palma, tule y plantas hortenses. Entre las industrias manufactureras más notables están las de productos lácteos, panela, azúcar de pilón, tejas y ladrillos de barro, ropa, calzado, velas, jabones y artículos de cuero. La mayor parte de la población tiende a concentrarse en las zonas montañosas intermedias, particularmente en los municipios de Sonsonate, Izalco, Acajutla, Nahuizalco y Armenia, que son los que desarrollan la mayor parte de las actividades económicas del departamento.
La artesanía elaborada en los centros de Nahuizalco, Izalco, Armenia y Cuisnahuat continúa siendo otro importante segmento de la economía departamental. Así mismo, existen diversos centros turísticos, como las playas Los Cóbanos o Metalío, en su extenso litoral.
Nahuizalco es uno de los núcleos indígenas más antiguos de El Salvador. Ubicado en el departamento de Sonsonate se encuentra a 72 kms. de San Salvador y a 560 metros sobre el nivel del mar. Su territorio tiene aproximadamente 35 kms2 entre área rural y urbana. Esta última se divide en cuatro barrios, la zona rural en 15 cantones y en 37 caseríos.
Nahuizalco es bañado por aproximadamente 15 ríos y unas 24 quebradas. Su flora la constituyen bosques muy húmedos. Su topografía es muy quebrada, pero fértil para las cosechas. Los productos de mayor cultivo son los granos básicos como el maíz, el frijol, y arroz; café, plantas hortenses y frutícolas y la crianza de aves de corral.
Nahuizalco es una de las poblaciones indígenas y artesanales más antiguas e importantes del país. Aún se pueden encontrar asentamientos indígenas en baja proporción, así como a algunas mujeres indígenas con el tradicional refajo. La actividad artesanal típica data desde la época Yaqui Pipil y la artesanía de bambú, mimbre y madera se inicia en 1962. Esta actividad se desarrolla en la mayoría de cantones y caseríos del municipio.
Existe una gran cantidad de artesanos diseminados en la ciudad y sus alrededores, se considera que existe un aproximado de 150 talleres formales, 40% de ellos está en la ciudad, un 30% en los alrededores y otro 30% diseminado en los cantones. Los talleres se dividen en dos rubros: el primero, talleres de muebles de madera, y el otro, talleres de Fibra donde se utilizan el tule y el carrizo. Dentro de estos se elaboran diversos tipos de artesanías, que sirven de materias primas.
Ubicado entre los cien municipios más pobres de El Salvador dentro del mapa de pobreza, la población de Nahuizalco sufre del detrimento de su economía debido a la ausencia de opciones de desarrollo alza de precios de la canasta básica; la falta de agua potable y el mal estado de las vías de acceso a los diferentes cantones y caseríos de la zona. También, se suman el desempleo, el analfabetismo, la falta de vivienda, alimentación deficiente y la desatención a graves problemas de salud son parte de los problemas que las condiciones de vida de esta población, agregándose además, los problemas relacionados con la violencia y delincuencia en zonas urbanas y rurales.
Dentro de los aspectos productivos, sobre uso y tenencia de tierras se puede decir que la población dedicada a este sector económico cultiva una promedio de una manzana o menos. Este sistema llamado “economía de patio” sirve a las familias que tienen un pequeño terreno para sembrar y generarse así un poco de ingresos. La mayoría de cultivos son los de granos básicos; para asegurar la alimentación de la familia. En menor escala algunas familias producen hortalizas y frutas o subsisten de la recolección de plantas o frutales de los cafetales inmediatos a sus viviendas. En la zona muchas familias se dedican al cultivo de fibras naturales para la elaboración de artesanías, así como al cultivo de flores y plantas ornamentales. Es importante destacar que la mayoría de la población rural de este municipio, carece de tierras y, por lo general, para efectuar sus cultivos tienen que arrendar pequeñas parcelas. A esto se le agregan los altos costos de los insumos para la producción agrícola y la falta de asesoría técnica; sumándose también que eventualmente se producen eventos naturales que impactan la precaria actividad económica. Aproximadamente, un 40% de la población tiene pequeña crianza de animales como aves de corral, cerdos, etc.; siendo esta para consumo familiar y algunos comercializados para generarse pequeños ingresos.
Nahuizalco es un territorio con amplias posibilidades de desarrollarse productivamente, debido al potencial de su mano de obra y a las condiciones fértiles de sus suelos y de vegetación. Abierto a iniciativas encaminadas a explotar su potencial, su gente posee una buena actitud frente a nuevas experiencias que les permitan disponer de herramientas con las que puedan enfrentarse a las condiciones hostiles del mercado. Es una sociedad predominantemente joven, situación que se puede aprovechar a la hora de perfilar las estrategias de intervención, en la búsqueda de alternativas que mejoren la calidad de vida de la población. Desde nuestra visión, es importante impulsar programas y acciones orientados, en primer lugar, a garantizar la seguridad alimentaria de las familias y a garantizar el impulso se actividades económicas que posibiliten la generación de ingresos de corto plazo; y, en segundo lugar, a mejorar el acceso a servicios de salud, contribuir a disminuir la deserción escolar producida por la falta de recursos económicos de las familias y apoyar a aquellas familias que no cuentan con una vivienda segura y digna.