Superficie: 1,447.43 Km2
Población: 166,772 habitantes
Cabecera: San Francisco Gotera
Densidad Demográfica: 115 hab./km2
Municipios (26): San Francisco (Gotera), Arambala, Cacaopera, Corinto, Chilanga, Delicias de Concepción, El Divisadero, El Rosario, Gualococti, Guatajiagua, Joateca, Jocoaitique, Jocoro, Lolotique, Meanguera, San Fernando, San Isidro, San Simón, Sesembra, Sociedad, Torola, Yamabal, Yoloaiquín.
Situado en la región nororiental de El Salvador, el departamento de Morazán limita al norte y noreste con la República de Honduras. Al este Limita con el departamento de La Unión, mientras que al sur, suroeste y oeste presenta frontera con el departamento de San Miguel. Se trata de un territorio accidentado, principalmente en el sector septentrional y central, que comprende dos cuencas, la del río Torola, afluente del Lempa, y la del río Grande de San Miguel. El departamento, se caracteriza por una economía basada en el sector agropecuario. Es significativo el cultivo del café y la ganadería, con una población predominantemente rural y con una densidad demográfica de las más bajas en el país. Cabe mencionar que la cabecera departamental y la principal ciudad es San Francisco Gotera. La artesanía de elaboración de productos de fibra de Henequén y de barro es otra actividad relevante, que se lleva a cabo en lugares como Guatajiagua, Lolotique, Delicias de Concepción y Jocoaitique.
Un atractivo interesante es la Gruta de Corinto, en las inmediaciones del municipio del mismo nombre, donde hay grabados rupestres. De la misma manera, otras localidades como Sesembra y Cacaopera muestran un marcado de interés cultural y etnográfico, al igual que el Municipio de Perquín que es considerado como un atractivo turístico histórico debido a su papel durante el conflicto armado, era conocido como la capital de la Guerrilla.
La población oriental de Torola, es de origen precolombino y fue fundado y habitado por indígenas lencas. El nombre de este municipio proviene de las voces: “toro” y “torero”: que significa “Guayabo”; “la” y “guala” que significa: “rió”. Voces de origen “Poton” y se traduce como “Río de los Guayabos”.
Este municipio tiene una dimensión total de 58,26 km2 de los cuales sólo 0.18 kilómetros son urbanos. Está compuesto por cuatro cantones y 19 caseríos. Hasta antes del conflicto armado existían 33 caseríos, que aun conservan sus nombres; sin embargo, en la actualidad solo 19 están habitados. La principal concentración de personas esta en los cantones Agua Zarca, Tijeretas y El Progreso. Torola se encuentra situado a aproximadamente 230 kms. de la San Salvador y a 39.5 kilómetros al norte de San Francisco –Gotera–, cabecera del Morazán. Es un pueblo fronterizo con la república de Honduras. Tiene una elevación de 730 metros sobre el nivel del mar y una temperatura promedio de 30 grados centígrados. La topografía del municipio es irregular pues comprende muchos cerros. Además es regado por varios ríos. La mayor parte de los suelos se aprovechan para la siembra de granos básicos, caña de azúcar, café, hortalizas, frutas y algunas fibras vegetales. También existen pastizales y crianza de ganado vacuno, porcino y caballar. En la zona se elaboran aun se dulces de panela (molienda), artículos de loza (cerámica) y jarcia. En general, la comercialización de estos productos se da en los mercados locales de San Fernando, Jocoaitique, El Rosario, Carolina, San Isidro y Colomoncagua en Honduras.
En términos de conectividad, Torola sigue siendo parte de la micro-región norte del departamento de Morazán formada por ocho municipios, entre los que además se encuentran San Fernando, Arambala, Perquín, Joateca, Jocoaitique, Meanguera y El Rosario, se comunica con el resto de los municipios por dos calles de tierra y por una red de caminos vecinales, que entre otras razones constituye una de las principales barreras para impulsar procesos de desarrollo local. Es un municipio aislado y prácticamente desarticulado del sistema de transporte terrestre de pasajeros y mercancías por carretera del país. Hoy por hoy, ninguna vía pavimentada conecta a Torola con el resto del territorio nacional, lo cual puede brindar una idea de la complejidad de acceso a la zona y las restricciones que ello supone para otras actividades: transporte de productos, acceso a servicios de salud, acceso a niveles superiores de educación, etc.
Este municipio fue una de las zonas más castigadas durante el conflicto armado que vivió el país en la década de los ochenta y principios de los noventa. La infraestructura del pueblo es nueva y fue reconstruida después de la guerra pues durante este período sufrió severos daños en su totalidad.
El fenómeno del desplazamiento, por la guerra y la repoblación, ha producido diferentes resultados en las cifras poblacionales de la zona. También se han producido cambios en cuanto a la densidad poblacional, situación muy importante por tratarse de un territorio grande en comparación a otros municipios del país. En 1971, la población total era de 5,772 personas; en 1992, bajó a 1,087 personas; y, para el año 2005, subió a 2,764 personas; es decir, que ha aumentado levemente pero no en grandes proporciones.
En tiempos anteriores, se mantenía como patrimonio la elaboración de artesanías en barro, el cultivo del henequén y la elaboración de artesanías con esta fibra natural. En la actualidad, estas actividades tradicionales están casi a punto extinguirse debido al aparecimiento de la industria de las fibras sintéticas que le han quitado mercado. Otra razón es la disminución de gran parte de la población dedicada a ello, que emigró de la zona por causa de la guerra y fue obligada a depender de otras ocupaciones para poder subsistir, dejando las plantaciones de henequén y la transformación de sus fibras en el abandono. Actualmente, la mayor parte de los pobladores de Torola dedica su tiempo al cultivo de granos básicos (maíz, maicillo y en algunas ocasiones frijol), en poca proporción se realiza el cultivo de caña de azúcar y la transformación artesanal de esta materia prima en productos tradicionales como batidos y dulce de atado.
En general, las condiciones socio-económicas del municipio son difíciles, al grado de ser identificado como el municipio más pobre del país, según el mapa de pobreza. La limitada generación de empleo local, ha disminuido el precio del jornal a niveles irrisorios en comparación a otras zonas del país, lo cual impacta en la condición económica local.
Pertenece al distrito de Jocoaitique y se divide en cuatro cantones y 17 caseríos. Posee aproximadamente 8,446 habitantes. Limita al norte con Jocoaitique y Arambala; al este con Jocoateque y Cacaopera; al sur con Cacaopera y Osicala y al oeste con El Rosario. Cuenta con ríos, cerros y montañas. En el aspecto económico la actividad predominante es la agricultura de subsistencia, así como alguna actividad artesanal como la jarcia, elaboración de vainas de machetes, entre otras. Sus principales cultivos son: granos básicos, café, hortalizas, y frutas. Así como la crianza de ganado vacuno, porcino y aves de corral. El municipio cuenta con unidad de salud, escuelas, un instituto, cuatro iglesias católicas, quince iglesias evangélicas, veinte canchas deportivas, casa de la cultura, un parque y una radio comunitaria.
Entre los problemas más comunes se encuentran las malas condiciones de los caminos y calles vecinales, condiciones que se agravan durante el invierno y eso que dificulta el acceso a los diferentes Cantones y Caseríos; cabe mencionar que además se necesita la construcción de puentes en algunas zonas de cruce de ríos o quebradas. Otros problemas identificados son la falta de actividades productivas, el desempleo, los problemas de salud, falta de agua potable y la carencia de una vivienda digna. Esta es una zona en que los problemas de delincuencia son mínimos, siendo considerables los problemas de violencia intrafamiliar.